LAS MANIOBRAS SECRETAS DEL RÉGIMEN
Por Ricardo García Moya
El titánico esfuerzo que realizan Lerma, Romero y Pedraza para la consolidación de los Países Catalanes (con subvenciones directas y camufladas) está obteniendo resultados. Incluso en Castilla se han percatado de que somos un organismo herido y sin capacidad de respuesta a las agresiones culturales y económicas. Saben que lo único que motiva al eje pujolsocialista es catalanizar; así que los rugidos de Lerma (por la autovía) sólo provocan carcajadas goliardas (por lo descomunales) a Bono y sus manchegos. Además ¿qué respeto inspira un president que aborrece el nombre histórico del territorio? Sus antojos toponímicos -aplaudidos por la clac del régimen-, humillan al Reino de Valencia con las payasadas de Mediterránia, Levante, país valenciano, Comunitat.
Es comprensible, ciertamente, la actitud de los inmersores nacidos entre los romerales de Albacete y los cigarrales de Toledo (mosques y moscardes, pols y polseguera, chinches y caparres). Son profesionales que cobran millones. Han leído a Manuel Alvar y saben que: "quienes imponen una lengua (Lerma, Romero y Pedraza con el catalán; no el valenciano) tratan de convencer de las ventajas que se adquieren con su aprendizaje y, por tanto, la conveniencia de adquirirla. De ese modo --y no hablemos de otros se va minando la conciencia colectiva. Es decir, cualquier quiebra del status anterior significa facilitar el paso hacia un nuevo tipo de alineamiento y absorción" (AIvar, M.: "Hombre, etnia, estado". Madrid 1986, p. 226.)
La autodestrucción de Valencia es digna del festival de terror de Sitges. Hasta el Principado de Asturias defiende con uñas y dientes la mínima diferencia lingüística propia, editando publicaciones como "Lletres asturianes" (Oviedo, octubre, 1994), revista "dedicada al estudio del idioma asturiano". Estamos de acuerdo en que se pasan con el bable; pero aquí es todo lo contrario. Desde las instituciones alteran y manipulan para --como diría Alvar-- minar la conciencia colectiva.
He aquí una jugarreta típica: en el siglo XVIII, el platero navarro Carlos Beramendi recorrió nuestra tierra y fue anotando impresiones sobre economía y cultura; más tarde, en 1793, fueron publicadas como "Viaje por el Reyno de Valencia". Ahora, en 1994; han sido reeditadas a cargo de la Diputación de Alicante, pero con el título "EI país valenciano a fines del siglo XVIII" ¿Perciben el cambio del recambio?
Son miles de pequeñas maldades, como atribuir "una lengua alicantina" en Orihuela en el siglo XIV (Studia Histórica, Diputación de Alicante, 1985, p. 130), cuando la provincia de Alicante es del siglo pasado y todos los textos conservados en Oriola recuerdan que se hablaba la lengua valenciana.
Y qué me dicen del proyecto de transformar el triángulo Alicante, Elche, Santa Pola -donde se ubicará la oficina europea de patentes- en la futura capital de Levante o "Comunitat". La infraestructura está creada. Alicante ya cuenta con dos autovías hasta Madrid y Murcia, más otras dos a Cartagena y Alcoy en proyecto. La Generalidad de Lerma está volcada económicamente en esta ciudad; hasta limpia y restaura la fachada del Ayuntamiento (igual que en Valencia ¿no?). EI casco antiguo, faltaba más, lo está rehabilitando respetando la arquitectura de época; no con los tumores arquitectónicos que edifican de los barrios del Carmen y Pilar en Valencia.
Todo sale del ágil cerebro de Lerma. Sus desvelos para lograr colocarnos en la cabeza mundial del ridículo son constantes. En los meses estivales podría dedicarse a pensar en sí mismo y aprender con Salom‚ pasos de sardana; o seviIIanas con el Titi, ya que sus señoritos son andaluces. Pues no, se ha dedicado a las banderitas.
Este verano, el 4 de julio --cercana la canícula y cuando todos pecaban por mar y monte- los de la oficina de heráldica de la Generalidad elaboraron unas extrañas leyes sobre banderas valencianas. Hay que descubrirse, chapeau, ante la martingala de estos taimados- han legalizado una silueta de bandera idéntica a la del falso pendón de la Conquista. Así que cuando en Onteniente, o el 9 de octubre pasado, las fuerzas del eje colgaron pendones cuatribarrados, tenían el respaldo de una ley firmada por Lerma el 21 de junio de 1994, y publicada en el boletín del 4 de julio. ¿De qué‚ valió, pues, el consenso de la Ley de Símbolos en 1984?
Mientras todos estábamos pendientes del Reino de Valencia que ardía como el averno, el president seguía con su particular cruzada contra la Real Señera EI decreto aprobado este verano impedirá a cualquier ayuntamiento valenciano la adopción de una enseña cuya silueta sea en dos puntas o cola de golondrina, como la Real Señera. Prueba de que todo era premeditado ha sido la veloz salida al mercado de las enseñas en forma de pendón. ¿Y la derecha cultural? Asustada y mirando hacia otro lado.
Y sigue la marcheta. La CAM continúa editando libros en normalitzat; y financiando actividades sugeridas por los asesores escorados al catalanismo. La última que han hecho es regalar un pin de Alcoy con las cuatro barras, sin corona, cuando todos saben que el escudo de esta ciudad ostenta una simbología compleja, incluyendo las barras coronadas. Con la excusa del 150 aniversario de la ciudad, lanzan esta falsa heráldica para seguir con la implantación de las cuatro barras.
No tienen remedio. Ustedes se figuran en Alemania o Dinamarca a unos políticos quemándose las neuronas para legalizar siluetas de banderitas. Pero bueno, hasta dónde hemos Ilegado. ¿Y esta gente es la que presume de progresismo? ¿No tienen más preocupación que perder el tiempo manipulando escudos y banderas? Lerma, sinceramente, en verano descanse en su lucha contra la Real Señera, y dedíquese con sus amiguitos Emérit Ecológicus Bono, Joan Romero, Pedraza y Gloria Marcos a jugar a la montañita humana de Algemesí, esa que tanto promocionan, y que es típica de Cataluña... y del norte de Africa.
Las Provincias 10 de Diciembre de 1994